| Existe una muy fuerte inquietud tanto en el gobierno de Neuquén como en los sectores empresarios por lo difícil que será la puja salarial este año. Lejos de pintar cuadros apocalípticos, los referentes que observan lo más objetivamente posible la realidad no hacen más que evaluar el impacto del aumento de precios sobre el poder adquisitivo del salario.
La conclusión, que no se admite públicamente, es que se ha deteriorado, y que esto no es bueno para los trabajadores, ni para nadie, ya que uno de los efectos inmediatos puede ser una nueva retracción del mercado consumidor.
Obviamente, en las filas sindicales se analiza más o menos lo mismo, y también con preocupación. Porque en una provincia como Neuquén, acostumbrados a medidas de fuerza extremas por cualquier reivindicación, la presión desde los afiliados a los gremios es y será creciente. Concretamente, los dirigentes ya no marcan la tendencia a la protesta, sino “las bases”. Y esto alimenta el crecimiento de pujas internas, porque crece la fuerza de las listas competidoras con el oficialismo en cada uno de los sindicatos, sobre todo, en los estatales (ya se vio esto en SEJUN).
Para afianzar la preocupación no hace falta más que observar los indicadores y estimaciones que se hacen desde las consultoras especializadas, que se siguen ahora con más atención porque nadie cree (ni lo hará en mucho tiempo) en el otrora impecable INDEC.
Así, se podrá ver que en las últimas semanas las proyecciones sobre la inflación para el 2010 fueron levantadas, desde el 20 por ciento que se estimaba a diciembre del año pasado, a 30 por ciento. Es mucho, son 10 puntos más, pero esto se apoya en una razón concreta: la inflación fue alta en enero (más de 2 por ciento) y también en febrero, que osciló entre 2 y 3 por ciento según las encuestas de precios. Además, los mayores aumentos se dieron en el rubro alimentos, el más sensible para los bolsillos de la mayoría de la población.
Otro dato para el consumo masivo que afecta directamente el poder adquisitivo del salario es el precio de los combustibles. Las naftas subieron (superan ya los 4 pesos el litro) pero todavía no alcanzan el techo coyuntural. Para entender esto no hace falta más que comparar precios (haciendo la corrección necesaria entre cotizaciones de las distintas monedas) con los países vecinos.
Según el último informe de la consultora Montamat, que reflejó este martes el diario El Cronista Comercial, el precio promedio del litro de nafta súper llevado a pesos en Brasil es de $ 5,66; en Uruguay de $ 5,32; en Perú de $ 4,31 y en Paraguay de $ 4,31. Los cálculos de la consultora del ex secretario de Energía son de diciembre pasado, cuando en la Argentina el litro de súper era de $ 3,11 promedio.
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